miércoles, 15 de agosto de 2007

mentira = :) o verdad = :( ?


Desde la niñez, el deseo de mentir se hace evidente. Los niños mienten imaginándose cosas, mienten imitando a sus padres, mienten al exagerar las cosas, mienten para ser aceptados en su núcleo social, mienten para evitar el castigo, mienten para ser recompensados, mienten con el fin de desquitarse.
A medida que el niño crece, el hábito de mentir es algo que se va quedando atrás. Pero en muchos casos, el hábito de mentir se convierte en una costumbre a medida que el niño llega a joven y luego a adulto. Toda persona en algún momento de su vida miente, aunque luego se resienta.
Recuerdo haber oído haber escuchado mas de una vez a personas donde declaran que nunca habían mentido. Creo que la gran mentira de todos me incluyo fue negar que nunca había mentido.
Un complejo de inferioridad en el joven o adulto, le puede hacer víctima de la mentira con el fin de impresionar a otros. Aquellos que viven en una falsa relación con Dios, constantemente recurren a la mentira para obtener lo que desean y franquearse falsamente el favor de otros.
La persona adicta a las mentiras o el mentiroso crónico, llega al extremo de creer sus propias mentiras. Las mentiras son madres de mentiras, es decir, una mentira lleva a otra mentira, con el fin de ocultar la primera.
El mentiroso es un individuo que experimenta un desajuste de personalidad y un desorden de carácter que lo motiva a sentirse inseguro de sí mismo y a refugiarse detrás de las apariencias.
Desde que se inventaron las disculpas todos quedan bien. Además, aceptar la culpa equivale a recibir castigo, así funciona la ley universal. Quien acepta un delito va a la cárcel. Eso produce miedo a cualquiera y eso lleva a mentir para evitar el castigo. Quien trajo al mundo el perdón por encima de toda ley fue Jesús, porque de no ser así todos nos iríamos al infierno. La verdad le pertenece a Dios y no al hombre. Una relación se lleva sin mentiras. No luches con la vida por eso, solo rodéate de personas que valgan la pena. Ayuda a los que mienten a aceptar su error pero sin llegar a llenarte de rencor. Ese trabajo le pertenece solo a Dios. El es único juez.
En realidad pensándolo bien.. a veces no es necesario mentir.. para poder ser feliz. Todo lo contrario.. Teniendo la verdad siempre adelante puedes serlo aunque de primera pueda doler.. nota que diciendo la verdad te sentirás bien contigo mismo(a) y con las personas que te rodean…Disfruta la vida.

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